Dixit, un juego para toda la familia.

Hoy vamos a hablar de los juegos Dixit y Dixit Odissey.

Como podemos ver en las imágenes, nos encontramos ante dos juegos prácticamente iguales, ambos tienen 84 cartas con imágenes, marcadores de puntuación y poco más. Las cartas de uno y otro son diferentes pero el modo de juego es similar.

 

013B-Dixit odisey

La principal diferencia entre ellos es el número de jugadores, con el Dixit original podrán jugar hasta 6 jugadores mientras que con Dixit Odissey pueden jugar hasta 12 jugadores, preparado para rendir en las reuniones de amigos o familiares más numerosas.

El juego parte de una idea muy sencilla, que es poner título a las imágenes que aparecen en las diferentes cartas.

Al inicio de cada partida, se repartirán las cartas entre los jugadores y, en cada turno, un jugador elegirá una de sus cartas y le pondrá un título: una palabra, una frase corta…. El resto de jugadores elegirán, de entre sus cartas, una a la que le pueda servir ese mismo título. Se colocan todas las cartas boca – abajo sobre la mesa y se mezclan para no saber de quién es cada carta.

Después se voltean las cartas y se colocan de manera que se vean todos los dibujos. Cada jugador votará por la carta que cree que puso el jugador que está en su turno.

Cuando todos los jugadores hayan realizado su votación se desvela de qué jugador es cada carta. Para que el jugador que está en su turno reciba puntuación es necesario que haya conseguido alguno de los votos pero no todos. El resto de jugadores que hayan recibido algún voto también reciben puntuación.

El objetivo del jugador que pone el título es no dar un título demasiado obvio ni demasiado alejado de la imagen. Para recibir sólo algunos de los votos de la ronda.

Se seguirá jugando de la misma manera hasta el final de la partida. El jugador que consiga el mayor número de votos será el ganador.

Y hasta aquí el juego con sus normas “oficiales”, pero seguro que a más de uno se han ocurrido muchas dinámicas y juegos alternativos a realizar con estas cartas como por ejemplo:

Podemos pedirles a nuestros alumnos, a los niños de nuestro grupo… que inventen una historia uniendo varias de estas cartas, o que desarrollen una historia a partir de una única carta.

También podremos, en una reunión de un grupo de ocio y tiempo libre o en una reunión de amigos utilizar estas cartas para, por ejemplo, contar cómo nos hemos sentido en la situación o dinámica anterior, o para contar cómo venimos al evento que se vaya a realizar…

¿Qué más usos de este juego se os ocurren? No dudes en escribirlo en los comentarios.

Como decíamos de este juego han salido una gran cantidad de expansiones,  84 nuevas cartas en cada una de ellas para aumentar la diversión. Si pinchas AQUÍ podrás ver todas las expansiones de este juego que tenemos en El almacén de juegos.

 

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El Almacén de Juegos

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¿Cómo utilizar el rebotador?

En la entrada de hoy vamos a hablar del rebotador. Una herramienta con la que podremos trabajar muchas habilidades en las consultas de terapia visual.

El rebotador es una estructura metálica cuadrada que tiene anclada una red elástica. Todo aquello que lancemos a esta red nos será devuelto con una fuerza y dirección proporcional al lanzamiento que hayamos realizado.

rebotador

Contra esta red se puede lanzar cualquier objeto que no sea muy pesado, pero lo ideal es lanzar sacos, también se podrían lanzar pelota pero no son más difíciles de controlar, botan, ruedan… cuando se trabaja con niños que no tienen mucha habilidad pueden pasar más tiempo tras la pelota que haciendo el ejercicio en cuestión. Los sacos, por el contrario, se quedan donde caen, nos dan un feedback visual muy claro de cómo hemos lanzado, si tenemos que lanzar más fuerte, más hacia la derecha…

Con esta herramienta podremos trabajar los patrones de localización espacial que sirven de guía para la eficacia del resto de habilidades visuales. Además, también podremos mejorar la correspondencia entre los mapas internos y los externos.

Para utilizarlo colocaremos al paciente frente al rebotador, de pie, a una distancia en la que pueda realizar el ejercicio, dependerá de la edad y habilidades del niño. Podemos empezar cerca para explicarle el funcionamiento y que vea cómo funciona y después podremos ir alejándolo.

El protocolo “estándar” sería el siguiente: le lanzamos el saco al paciente, lo lanza al rebotador y lo recoge. Esta es la secuencia básica sobre la que trabajaremos todos los ejercicios que se nos vayan ocurriendo. Si el niño, o adulto, tiene muchas dificultades, podemos empezar lanzando nosotros el saco, de esta manera podrá ir practicando cómo coger el saco sin que esto dependa de cómo lo ha lanzado.

Para coger el saco, en un primer momento le dejaremos utilizar las dos manos, para después pedirle que lo haga sólo con una mano, que lance con una y recoja con la otra, que lance un saco en cada mano…

A continuación os propongo una lista de posibles alternativas que podemos utilizar con el rebotador:

  • Lanzar el saco y cogerlo con las dos manos.
  • Lanzar el saco y, antes de cogerlo, dar una palmada, o dar un salto, o una vuelta, o un salto con vuelta, o un salto con palmada…
  • El paciente empieza de espaldas al rebotador, el terapeuta lanza el saco y es entonces cuando el paciente se gira para cogerlo.
  • Lanzar el saco con una mano y recogerlo con esa misma mano.
  • Lanzar el saco con la mano derecha y recogerlo con la izquierda y viceversa.
  • Lanzar y recoger el saco subido al balancín, o al bosu.
  • Enumerar objetos de un tipo o resolver cuentas sencillas mientras lanza y recoge el saco.
  • Lanzar y recoger el saco a distintas distancias, andando hacia atrás y hacia delante.
  • Lanzar y recoger el saco en periferia, mirando a un punto fijo del rebotador, por ejemplo.
  • Lanzar y recoger el saco mientras se hacen sacádicos.
  • Lanzar y recoger un saco con cada mano, lanzando los dos sacos a la vez.
  • El terapeuta lanza el saco y el paciente tiene que recogerlo (con las dos manos, con una sola, alternando…)
  • El terapeuta lanza dos sacos y el paciente tiene que coger sólo el saco del color que se le indique. Se le puede indicar en el momento del lanzamiento o en el momento en el que ya están en el aire para entrenar la capacidad de reacción.
  • El terapeuta y el paciente lanzan un saco cada uno a la vez y tienen que recoger el que haya lanzado el otro.

Una vez recogido el saco podemos pedirle que lo enceste en un cubo, cesta o similar y le lanzamos otro saco para seguir con el ejercicio. De esta manera seguimos trabajando localización y cálculo de distancias de varias maneras y se hace el ejercicio más completo.

En definitiva, el rebotador es un material muy polivalente con el que podremos hacer tantos ejercicios como nuestra imaginación nos permita crear. Con él trabajaremos localización espacial, cálculo de distancias, velocidad de reacción, coordinación ojo – mano, automatización de habilidades visuales, etc.

En El almacén de juegos tenemos disponibles dos tamaños diferentes de rebotador para adaptarnos a las necesidades de todas las consultas y casas. El grande tiene un tamaño de 100×100 y el pequeño de 76×76.

¿Y tú? ¿Cómo utilizas el rebotador en tu consulta? Déjanos tus ideas en los comentarios.

 

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Sí!! Se puede jugar a Juegos de Estrategia con niños muy pequeños.

Mucho se sabe y se conoce de juegos de estrategia para jóvenes, adultos y niños a partir de los 8 ó 10 años, pero, ¿qué pasa con los niños que son más pequeños? ¿Tienen que esperar a cumplir los 10 años para poder disfrutar de una tarde de estrategia en familia?

Devir se ha hecho cargo de ellos y ha adaptado dos de sus juegos estrella para ello. Catán y Carcassonne JUNIOR son una realidad, juegos recomendados a partir de 6 y 4 años respectivamente. Los famosos juegos de estrategia simplificados con normas adaptadas a las mentes más jóvenes de la casa. Lo que no quiere decir que los adultos no puedan pasar buenos ratos con ellos.

En Carcassonne Junior nos olvidaremos de estar contando puntos y de intentar adivinar qué granja será la más productiva al final de la partida. Aquí todo es más sencillo. Cada jugador comienza la partida con 8 muñecos de madera de un color determinado, cada jugador tiene su propio color. Además tenemos una serie de cuadrados de territorio que colocaremos en una torre y dejaremos boca abajo sobre la mesa. Por turnos se irán cogiendo estás piezas de terreno y colocando de manera que se toquen por uno de sus lados y continúe el dibujo de uno en el siguiente.

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En esta versión gana el jugador que antes consiga colocar todos sus muñecos sobre el tablero. En las piezas de territorio hay dibujados niños con los colores de 4 jugadores que corretean por los caminos. Caminos a los que tendremos que estar muy atentos porque, cuando uno de ellos esté terminado, podremos poner sobre él tantos muñecos de cada color como estén dibujados.

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Con Carcassonne Junior los más peques de la casa podrán pasárselo en grande mientras desarrollan su mente, desarrollan su capacidad de visualización y anticipación, además de practicar el rastreo visual.

Por su parte, Catán Junior nos traslada al mundo de los piratas. En esta versión no somos colonos recién llegados a una isla sino temibles piratas que viven en su guarida entre islas. En este juego tenemos un tablero de doble cara, una para dos jugadores y la otra para 3 y 4. En ambos tableros tenemos marcados dos círculos y dos barcos con los colores de cada jugador, serán las guaridas y los dos barcos con los que se iniciará la partida.

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El objetivo de cada jugador será colocar sus 7 guaridas antes que el resto de jugadores. Para conseguir una guarida tendremos que gastar una ficha de madera, una de lana, una de piña y otra de sable. Estos recursos se conseguirán a lo largo de la partida, en cada turno un jugador tirará un dado, si sale un número del 1 al 5, este número indicará las islas que producen recursos en ese turno, todos los jugadores que tengan una guarida en la orilla de esas islas podrá coger una ficha del recurso correspondiente.

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Si en el dado sale un 6, entra en juego el Pirata Rapaz, podrás colocar este personaje en la isla que quieras de manera que consigues dos fichas de ese recursos y dejas la isla sin producción para los próximos turnos mientras siga este pirata en ella. Además de todo esto tenemos las fichas de Coco, el loro, pagando una ficha de piña, una de sable y una de oro podremos coger una de estas fichas que nos facilitarán un poco nuestro camino a la victoria.

Con todo esto tendremos que ser capaces de colocar todas nuestras guaridas sobre el tablero. Por ejemplo, en la siguiente partida el jugador rojo ha sido el vencedor porque ya tiene puestas sus 7 guaridas.

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Con Catán Junior promoveremos un buen razonamiento lógico y desarrollarán su capacidad de deducción y anticipación.

Estos son dos buenos juegos para iniciar a los peques de casa en el juego de estrategia desde los 4 y 6 años. Dos buenos juegos para poner sus mentes en forma.

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¡Bienvenidos! (de nuevo)

¡Hola de nuevo! Como ya sabéis hemos estado unos días “en obras” por problemas técnicos, poco a poco vamos volviendo a la normalidad, la web ya es 100% operativa y podéis hacer vuestras compras como antes.

También habréis visto que el blog no es lo que era y han desaparecido todas las entradas, por suerte todavía quedan buenos profesionales que han conseguido lo imposible y hemos recuperado información suficiente como para ir rehaciendo casi todas las entradas que teníamos.

Hoy os dejamos la carta de presentación del primer día de este blog:

Bienvenidos de nuevo a nuestro blog

“Bienvenidos a este blog que hoy comienza, un blog que nace para buscarle una vuelta de tuerca a los juegos de mesa.

Todos sabemos que los juegos de mesa son divertidos y que nos hacen pasar muy buenos ratos jugando solos o en compañía. Pero, ¿pueden servir para algo más que para pasarlo bien? ¿Pueden ser una herramienta más que favorezca el buen desarrollo cerebral? Yo creo que sí, y lo creo porque día a día veo cómo los juegos de mesa contribuyen al desarrollo y crecimiento de niños y adultos.

En mi opinión, todos los juegos de mesa, sean del tipo que sea, desde los más complejos juegos de estrategia con múltiples normas y figuras hasta los juegos individuales de lógica e ingenio; nos proponen un escenario ficticio en el que se presenta una situación que hay que resolver. Además, en ninguno de ellos nos dan una “receta mágica” que seguir al pie de la letra para llegar hasta el final, por lo tanto, seremos nosotros mismos quienes tengamos que inventar esa receta que nos permita resolver la tarea; ya sea colocar todas las piezas en un tablero, escapar de una cárcel de la segunda guerra mundial o conseguir más puntos de victoria que nuestros contrincantes.

Los juegos de mesa nos obligan a tener nuestro cerebro en marcha y buscar nuevos medios para conseguir nuestro objetivo, tenemos un reto que cumplir, tenemos una meta a la que queremos llegar pero no sabemos cómo hacerlo. En definitiva, nos ofrecen el mejor escenario posible para fomentar el desarrollo de nuestro cerebro, el mejor escenario para generar nuevas conexiones que amplíen nuestras estrategias y nuestros recursos cognitivos. Y esto es muy bueno porque estas nuevas conexiones no se quedarán sobre el tablero de juego sino que se quedarán con nosotros, colaborando en nuestro día a día y ayudándonos a ser mucho más eficaces en nuestras tareas.

Después de todo esto me presento, mi nombre es Víctor García, soy psicólogo especializado en desarrollo y aprendizaje. Actualmente trabajo en un centro de terapia visual con niños y adultos que tienen algún problema de aprendizaje o de desarrollo, que están diagnosticados de TDA con o sin hiperactividad, personas que no son capaces de mantener la atención durante mucho tiempo, que se despistan fácilmente… En definitiva, personas que no son del todo eficaces en su día a día. Y en esto trabajamos cada sesión, muchas veces ayudados de juegos de mesa, buscamos un mejor desarrollo de su cerebro, buscamos mejorar la manera en la que procesan toda la información que les llega.
Del mismo modo que estos juegos pueden resultar beneficiosos para personas que tengan alguna dificultad, lo serán también para aquellas que no tienen ningún problema. Es decir, todos podremos pasar un rato divertido entrenando nuestro cerebro a ser más eficaz, porque no es una cuestión de todo o nada, no se es ni bueno ni malo en todo. Todos tenemos habilidades más desarrolladas que otras y podemos mejorar aquello que nos cuesta más casi sin darnos cuenta al tiempo que pasamos una tarde divertida rodeados de amigos o familiares.

Y esto es en lo que se convertirá este blog, analizaremos juegos de mesa de todo tipo destripando la mecánica de juego, por supuesto, pero también qué habilidades estamos entrenando, o qué situaciones nos serán más fáciles de enfrentar si desarrollamos estas habilidades.
Nos vemos en la próxima entrada. Un saludo a todos.”

Lo dicho, un saludo a todos y ¡hasta la próxima!

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